En las bibliotecas anteriores a nuestros sueños, esas que habitaban el mundo como lujos súbitos, los lectores, señores de anaqueles y glosas, se cubrían la cabeza para leer, en señal ceremoniosa, y sabían que a sus espaldas, sobre la superficie visible de un mueble reposaría un reloj de arena, o una calavera, para que el alma recordara que si bien los libros vivirían mientras fueran leídos, el lector, en cambio, agotaba sus minutos en un trueque hermoso y salvaje.
Si es la vida lo que se va entre las palabras que se leen, esta historia con la que Amos Os sabe quitarnos el tiempo, bien lo vale.
La bicicleta de Sumji es un libro amigo de todas las infancias. Uno en el que las palabras y los mundos se tocan sin esfuerzo. Puesto en el calendario lunar hebreo, amarrado a las tradiciones que cuelgan como adornos en la memoria judía, el relato de Sumji sabe recoger piezas elocuentes de la historia que todos hemos tejido en las esquinas de la niñez, y es un cuento que alumbra ese gesto, melancólico y feliz, con el que de niños alcanzábamos la medida de nuestro deseo encadenando fantasías y caminando por el filo de la realidad.
La historia de Sumji, comienza y termina con sus once años de edad y sus reflexiones acerca de los cambios. Todas las cosas cambian. Todos los hombres intercambian cosas. El verano es distinto en cada hora, el mar en sus azules. Y Sumji, en un solo día, ha cambiado cuatro o cinco veces y lo sabe. Sería bueno ordenarle al tiempo que no transcurriera y a la luz que permaneciera igual, como lo hace Josué en uno de los libros de la Tora… pero el tío Zémaj le ha regalado a Sumji una bicicleta, y ésta será el vehículo de los intercambios más felices y fatales del verano.
Con esta historia y sus objetos comunes y maravillosos Amós Os deja en el aire muchas preguntas sobre la libertad y sus ataduras descarnadas con la lealtad, el amor y la mentira, mientras traza los caminos que un niño se abre a la fuerza para proteger la integridad de sus anhelos. En las bibliotecas de hoy, con sus modernas ediciones de bolsillo, este será un pequeño volumen frente al que nos quitaremos el sombrero.
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