<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518</id><updated>2011-07-30T15:57:51.147-07:00</updated><title type='text'>Cheenglish</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-7337274655390185547</id><published>2010-07-09T20:17:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T20:39:00.995-07:00</updated><title type='text'>siesta</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfq2wgoSrI/AAAAAAAAAEI/c6F6DAGOYhw/s1600/SNB10005.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfq2wgoSrI/AAAAAAAAAEI/c6F6DAGOYhw/s320/SNB10005.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5492116497057204914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Los momentos más lúcidos son los de la pereza. es su mejor pretexto y su excusa favorita. pero es verdad. cuando todavía tiene los ojos cerrados y uno de los pies de su conciencia empieza a acercarse a la idea de salir de la cama y tocar el suelo frío, siempre le gana la siesta. entonces vienen los recuerdos y su hilo de polvo bajo la luz, brillante, efímero, vacío. es una cadencia discontinua. un parpadeo del aire que los hace maravillosos. su aventura. su comienzo. casi un sueño que le permite a sus propias nociones de lo que ha vivido ser ajenas, que les da el frescor de sentirse como otra vida ajena y conocida, maleable, pero también definitiva. aquellas fantasías se mezclan con momentos inconscientes de una respiración profunda y lenta, con el calor del cuerpo joven y aún más holgazán en esa hora larga de las dos de la tarde en que julio sí duerme de verdad, enroscándole una pierna. Pero no son un sueño. sus viejas emociones, algunas pesadas, otras divertidas, se inflan en cuerpos y rostros absolutos, con nombres propios y parlamentos y, sin embargo, el mundo se oye lejano. pasan los rumores y motores de la avenida, la voz de una señora que grita, quizá ofreciendo algo, quizá buscando a su perro indisciplinado. las campanas orientales –tan de moda – con que los vecinos deben haber decorado su minúscula terraza, indistinguibles del chillido de algún pájaro insulso o de una ventana oxidada, al amparo suspendida de sus entorpecidos goznes. el aleteo de las palomas que detesta, el teléfono de al lado que alcanza a oírse timbrar tiran de su pie, de la idea de su pie que debería desenredarse de ese lugar tibio para poner a marchar el mundo de la ocupación y la vigilia. Y al tiempo, todo al tiempo, aparecen las palabras inoxidables, de todas las eras de su existencia y las poses y los recuerdos de días que alguna vez parecieron tan radicales, tan dueños de su rol y su dignidad como para creerlos “reales”. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;La vida real&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;, esa tela roja sobre la que ahora desenrolla parrafadas inconexas. imagina luego otra cosa. pierde suavemente el pulso que su conciencia mantuvo con el calor de la tarde, se acomoda apenas moviéndose un poco. La siesta va dejando su estela de amnesia. Imagina un elefante al que le crece pasto en el lomo… &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-7337274655390185547?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/7337274655390185547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=7337274655390185547' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7337274655390185547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7337274655390185547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/siesta.html' title='siesta'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfq2wgoSrI/AAAAAAAAAEI/c6F6DAGOYhw/s72-c/SNB10005.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-7012685437935119612</id><published>2010-07-09T19:57:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T20:47:52.624-07:00</updated><title type='text'>The globe</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDftRatnOpI/AAAAAAAAAEQ/nXIxLvSj73M/s1600/wrong+way.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDftRatnOpI/AAAAAAAAAEQ/nXIxLvSj73M/s320/wrong+way.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5492119154085804690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Escenario&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Algo como una gran avenida congestionada y de sardineles estrechos. Algo como una ciudad, una premetrópoli llena, superpoblada en las márgenes eternas. Una ciudad en la que la mezcla de la luz – las luces nocturnas de automóviles, restaurantes, esquinas del comercio, gasolineras – y el smoke y el ruido y la velocidad pesada de los autobuses hacen que la gente camine mirándose los pies, levantando a veces la mirada con una tensión incómoda de polvo en el aire. Una de esas ciudades de los relojes de hotel: Lima, Buenos Aires, Santiago. Y ahora, la hora: 6:45, 7:00, meridianos más, meridianos menos: 5:45, Bogotá, Sao Paulo. El atardecer ensordece con su azul desorientado. Aquí no hay horizonte sino siluetas. La vista pasa de los zapatos oscuros a los contornos sobreexpuestos de las antenas parabólicas, las chimeneas ocasionales en desuso, los tanques de agua que coronan edificios no muy altos, apenas lo suficiente para ocultar lo que queda del sol, tras las bodegas, lo que queda del día, tras las instituciones, y duplicarse en una sombra retinta, extinta, absorbente, recortada por algunas pocas casas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;El sol se pone así. Sin ponerse, se pone. (Me pregunto si es posible un sinónimo de&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;ex-puesto… ¿emergido?). Es un sol relevado por un cielo que fue intenso y azul en la prehistoria de la mañana y al que ahora se le coló toda la negrura del mundo con la aparición de la primera estrella, que será la única visible, o quizá se trate de una antena que titila, o un satélite inmóvil, nueva tecnología de la ex-Aereocivil, desde hace poco propiedad de Lufthansa, que previene los desastres aéreos a lo lejos–. Es la hora culpable de un meridiano nocturno, tan similar a los de la mañana, que casi puede predecirse. Parece la hora de las muy temprano, cuando el tráfico pelea por destartalarse en sentido contrario, en emitir bocanadas de monóxido de carbono hacia la noche, recién dormida, que al otro lado del mundo despierta a otros en otras ciudades: Beijing, Paris, Milán. Es una hora inexistente, inverosímil, llena de estadísticas. Algo como esa hora en que el sol se oxida, occidente, y deja estudios asegurando que es justo el momento en el que ocurren más accidentes, más amoríos prohibidos, más transacciones bancarias, telefónicas, virtuales. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Algo como esa ciudad a esa hora, y algo como S. Mann que arrastra su cansancio hacia el supermercado, sintiendo entre los dedos el calor de la mano de Juliana, que suda un poco, pero es tibia, y aprieta suavemente y de vez en cuando, con el reflejo inconsciente de una alcantarilla destapada que hay que evitar en la oscuridad de pavimento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Un&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Numéricamente hablando un perro es 1 perro. Singular. Exacto. Pero también, en español tranquilo, un perro es cualquiera. Peludo, pastor, orejón, oscuro, nervioso, melancólico, saltador, cafesito, ojeroso, sonriente, desesperante, favorito, sumiso, increíble, insoportable. Cualquiera. Un perro: todos los perros. No. Potencialmente todos, pero no todos, sino cualquiera. Lo que es peor. La gente dice a veces “recuerdo que un día…”&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;y eso es cualquiera. Potencialmente todos los días, pero no. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;S. Mann trata de recordar. El vaivén nervioso del pie de la señorita que lo entrevista y ese sonido intermitente, pero casi imperceptible, con que se estrella la punta de su zapato contra el suelo, lo desconcentran. ¿de dónde dice que viene? Deletréelo, por favor. S. Mann confunde la g con la j, pero no lo sabe. La señorita al parecer tampoco, y copia tal cual, Gamundí. Ajá. ¿Y las circunstancias de su salida fueron? S. Mann vuelve al pie nervioso en el zapato puntudo. No recuerda. No quiere recordar. Su relato es un vuelto de la sintaxis del español. Una nube gris. Una amenaza. ¿Quiénes? Los grupos. ¿Cuándo? La conciencia histórica de S. Mann pasa por lo perenne. Recuerda la música de la noche anterior, los caminos polvorientos. La casa revuelta. Recuerda haber visto a Juliana como si fuera la última vez. Ese día de las polleras desgarradas y las camisas rotas en que pudo reconocerla a la distancia. Ese día del nunca jamás. La señorita insiste. Meses, años, la vida entera que de golpe se hizo fría, que de golpe necesitó usar chaqueta y sonarse constantemente la nariz. La vida entera que súbitamente es una construcción y el polvo de siempre. Cuando S. Mann tiene que hablar de sus recuerdos (pero no de cualquier tipo de recuerdos, sino de los felices, que llegan con una risa burlona) no dice un día, dice qué día, así: “qué día fuimos a comprar unas cosas y…” o a veces lo dice distinto: “qué días yo estaba en la obra cuando…” Pero no ahora. Ahora solo aprieta el lápiz que le han &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;facilitado&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; para hacer una breve descripción de los hechos, que a él le parece imposible, y que le sale como el cuaderno de la primaria, borroneada, sucia, envejecida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;2.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;En la hora supranacional de los zapatos gastados. En el aire, en el medio, miles de microondas hacen su gorjeo intermitente de mensajes invisibles, y los pájaros que nunca son oídos, descansan por fin de su existencia paralela, que quizá haga el deleite de algún gato.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;S. Mann y su novia caminan por un sardinel estrecho, en una ciudad. Es la hora indefinible del final de la tarde y van mirándose los zapatos porque el suelo de estas metrópolis en las que ellos pueden vivir es un campo minado de accidentes contractuales (esos que deja la compañía ganadora de licitaciones para el ornato ciudadano, cuyo presidente, prófugo antesdeayer, toma margaritas en las Bahamas, como si no tuviera suficiente con qué escoger otro lugar, el mundo es ancho, pero no: es en las Bahamas o nada). En fin, evitan el hoyo negro de una alcantarilla sin tapa. S. Mann y Juliana ven los buses que pasan llevándose el hilo de su conversación, los perciben de reojo, se repiten las frases recién dichas en un intento de existir tras el efecto doppler de los exostos, de los motores. No se entienden, pero se entienden y por eso existen. S. Mann siente el anillo recién estrenado en el dedo anular de Juliana. Recuerda algo. Hay un supermercado que los acoge. Escoge:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Infinitas cajas de cereales a lo Warhol. Una: 10% menos calorías. Otra: 100% orgánica. Otra 99,9% mejor que las otras. El preludio de la mañana saludable de los próximos días, que debería leerse. La letra menuda de los ingredientes advierte endulcorantes, conservantes, antioxidantes, pero S. Mann, analfabeta funcional declarado por la ONU, no los lee. O sí, los lee a su modo y busca el más barato. Igual que los funcionarios no leen la letra menuda (el gesto oscuro) de los contratos del desfalco cotidiano. Igual que no se lee nada, en una ciudad de más de diez millones de habitantes, millones de años, millones de desplazamientos: maletas descosidas y bolsas plásticas en las que se apretaron – pero cuidado con que no pese demasiado – los objetos de lugares mutilados, perseguidos, de los que ahora quedan dicciones en las voces, cicatrices, y el humo lejano de un incendio.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; Los académicos de la lengua estudian dialectología. Dejomagia, demagogia, así también se llama. Una ciencia hermética, impermeable, sobre los dejos ajenos, que son sonidos prohibidos y viciosos que se le pegan a las palabras, unos mugres, unos parásitos que conocen solo los que son capaces de percibirlos. Los distantes. Los académicos no son académicos, son más. Son amediáticos, y hablan de cosas puras que se pierden, de cosas limpias que se ensucian y se escandalizan porque ya no hay brillo, porque ya no hay esplendor. S. Mann tiene un idioma dejado (lo dejó cuando era muy chico, en un pueblo asediado por traqueteos). Una lengua sedienta y extranjera con la que pronuncia todo mal, pero le entienden. Tiene una lengua necia y coqueta, dice Juliana, una de las que sí sirven para los besos, esos, los de toda la vida, los de para siempre jamás, los de la enfermedad y la salud, los de vivieron felices y comieron perdices llenas de conservantes.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-7012685437935119612?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/7012685437935119612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=7012685437935119612' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7012685437935119612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7012685437935119612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/globe.html' title='The globe'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDftRatnOpI/AAAAAAAAAEQ/nXIxLvSj73M/s72-c/wrong+way.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-8915809967520314065</id><published>2010-07-09T19:50:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T21:03:23.762-07:00</updated><title type='text'>señales</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfw8bP_IZI/AAAAAAAAAEg/2F7d7Yjo5V8/s1600/Tipos.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 384px; height: 288px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfw8bP_IZI/AAAAAAAAAEg/2F7d7Yjo5V8/s320/Tipos.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5492123191499235730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Doscientas fanegadas. Quién sabe cuántos metros y subdivisiones infinitas: decímetros, centímetros, milímetros, de variedades verdes. Quién sabe cuántas posibilidades, vibrantes, movedizas, llenas de palpitaciones irregulares. Quién sabe cuánta vastedad y qué incontables variaciones de la luz, del viento, y de sus efectos. Nubes, desgarrones indisciplinados de nubes, unas más blancas, otras más grisáceas, más violetas. Nubes. La tierra entera – esa tierra contada y recontada por las generaciones orgullosas de la familia – podría haber sido moldeada por el empujón constante de una neblina densa, o liviana, pero insistente en su tarea de filtrar la luz y darle a cada cosa su brillo excepcional, mate aquí, deslumbrante allá. Doscientas fanegadas no son tanto, claro, y mucho menos lo son en el país de los terratenientes. En la nación de las botas de caucho. De los dones, don Clímaco, don Álvaro, don Rafael, o peor, de las doñas, dueñas de todo lo que usted pueda ver desde aquí hasta el horizonte, todo lo que cae bajo la señal de unos dedos finos, vírgenes de los rigores del polvo, pero lo suficientemente firmes para saber apuntar a la lejanía enfundados en uno o varios anillos. No son tanto. Son doscientas. Una pequeña porción capaz de algún orgullo humilde, pero orgullo al cabo. Y no solo son doscientas. Son doscientas menos cien, inutilizables, con sus bosques intactos. Pero eso cambiará muy pronto. La doña, será una buena doña, con un anillo nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-8915809967520314065?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/8915809967520314065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=8915809967520314065' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/8915809967520314065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/8915809967520314065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/senales.html' title='señales'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfw8bP_IZI/AAAAAAAAAEg/2F7d7Yjo5V8/s72-c/Tipos.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-3524239800289673339</id><published>2010-07-09T19:42:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T20:51:25.677-07:00</updated><title type='text'>decir casi lo mismo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfuI7CbLeI/AAAAAAAAAEY/HyHb8pLW0mE/s1600/coma.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfuI7CbLeI/AAAAAAAAAEY/HyHb8pLW0mE/s320/coma.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5492120107655835106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;b&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;“Cuando se dio cuenta de que la naturaleza de un hombre cualquiera saciaría su deseo, sintió compasión. Extraña compasión, que se dirigía a quien fuese que fuera el escogido. Ya que competía al hombre sucumbir ante las propuestas, sin derecho a rechazarlas…” A la larga, pensaba, ambos eran esclavos de los caprichos del deseo, o de las palabras. Por eso ahora sentía compasión y no otras cosas que pueden sentirse ante la evidencia de una posibilidad. Compasión, que no era nada más que saberse espejo de ese otro a quien escogería para hacerlo existir y quien, al tiempo, elegía a su vez, en la distancia, bajo las estelas luminosas que se descolgaban del techo de Las Delicias. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Sus ojos nítidos empezaron lo que intuía ya como una terrible sesión humana. La de la invención y el reconocimiento. La de la traición. Buscaba un devorador. Ese, al que competía sucumbir sin escapatoria, sin salvavidas. La sola idea de &lt;i&gt;sucumbir&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt; le adormecía los labios hasta querer mordérselos. Se imaginaba de arriba abajo, supuesto por el otro: cabeza, hombros, rodillas y pies. Perfilaba su propia garganta vigorosa, vista por el otro, en la que reconocería un órgano capaz de padecer el alcohol en arrogancia deliciosa, así, como se pasan los malos pensamientos. Imaginaba su propio cuerpo, en la mirada del otro. Erizamiento perfecto, el vaso mismo de la belleza, lleno de sí, de su solitario artesano, tan kitsch, tan lindo, casi un poeta, semidios anónimo que nadie sino el otro intuía bajo las capas inevitables de sus propias marcas. Bajo aquellas cicatrices en sus gestos, ese dejo de su personalidad, que los demás llamaban complejos, taras, o el resultado de una terrible desilusión. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;En contraste con la prosperidad colectiva a su alrededor, sabía que parecía uno de esos simplones. Un pobretón amargado, destinado a los oficios infames del aburrimiento, o al suicidio. Uno de esos pusilánimes por los que no se siente sino lástima, o un odio profundo. El escritor ese, el de la mesa lejana, el de la copa silenciosa que siempre llega solo y no sale nunca acompañado. Pero el otro sabría. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Así también, su mirada sabia, entrenada por años en saberse observado al margen de los buenos oficios, soportaría (casi sin esfuerzo) los empujones de las conclusiones que lo rodeaban, las mareas de los sentidos que lo despedían hacia su esquina de perro abandonado, de mugre existencial, que se tolera en el bar respingón de Las Delicias siempre y cuando se quede quieto y no moleste. Siempre y cuando no exista con su chaqueta raída. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Pero el otro, como él, cargaba un alma poderosa y curtida en la tarea de olvidar cómo era visto, y con ella se desplegaba ahora en las panorámicas que le ofrecían Las Delicias, fundando una selva anudada de nucas nocturnas, pobladas, de hombros extendidos en brazos bailadores, bebedores, descubiertos al calor de otras pieles y roces, y de otras miradas venidas de cualquier parte. Podía descartar las rodillas ajenas, pues las suyas eran las del arrodillado. Y sabía, entre todos los zapatos, cuáles eran sus pies. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Tenía que concentrarse. Tenía que relajarse. Tenía que recordar la naturaleza de su trabajo. Pensar en sí mismo como presa de alguien que lo deseara con su deseo. Señuelo de alguien que ahora mismo lo buscaba, desde la nuca hasta el vaso en la mano, desde el Atlas hasta el Coxis, con sus propios ojos de filo explorador, de carnívoro perseguido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Las meseras pasaban a su lado con desdén y lo olvidaban. Normal. Todo puede soportarse si se piensa en el final, en su caso, si pensaba en el inicio de la historia que lo engendraba. La cacería que lo ocupaba prometía la existencia feliz de algunas horas extras. Horas desahuciadas en las que después de ver irse a los últimos clientes y oír la puerta metálica rajarse hasta abajo, le dejaban el poste eléctrico y su sombra de monstruo, y allá, al otro lado de la calle, la proyección opalina del otro único y ordinario que espera, y busca un cigarrillo anhelando a gritos que alguien le traiga fuego. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Ese alguien, tan kitsch, tan lindo bajo la luz del alumbrado público, es siempre él y a continuación se sabe que no hacen falta palabras, aunque se dicen, buena fiesta y qué frío, y apenas el fosforito se acaba está claro que los ladridos lejanos prometen mucho más que toda una jauría que salta a la yugular, al oído: &lt;i&gt;suave que te conozco como la palma de la mano con la que aprieto y suelto. Suave, que me reconozco en tu izquierda, mi derecha, y sé que eres ese cualquiera, como yo, tan feliz ahora, como yo, tan real ahora, como yo, en las mejillas saladas y satisfechas de la madrugada que se desliza sobre el mundo para separarnos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;La idea de esas horas lo erguía con su promesa de existencia, pues adentro no era nadie. Apenas la negación gris del que está solo y tiene un par de zapatos viejos, heredados del primo que estudia en el extranjero. Adentro era el indeseado. Su propia capa de prejuicios. Su escasa paga por palabra. Su Babel. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Un trago astringente quema su tráquea y le recuerda la dignidad de su destino. Piensa entonces en el zapato del otro, tirado mañana para que se lo lleven los barrenderos, como una herradura citadina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Estira la servilleta arrugada en torno al tatuaje de la base húmeda que dejó su vaso. Busca el esfero en el bolsillo y da la primera estocada: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;Busco en la sombra lunar &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;sobre la calle &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;la oscuridad terrena de un satélite innombrable &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;sombra redonda, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;esfera giratoria interpuesta entre el sol y yo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;No tengo palabras para nombrarte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;sino olvido, silencio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;y te llamo a la superficie del sueño&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;amuleto perdido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;estrella de cuatro hojas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;solitario Adán&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;traductor imposible&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;No alcanzó a apoyar el punto cuando su carnada surtió efecto:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;—¿Te veo afuera? –preguntó sobre su hombro una voz tan extraña&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;como la propia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="Lucida Bright&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;—Claro, yo también fumo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-3524239800289673339?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/3524239800289673339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=3524239800289673339' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/3524239800289673339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/3524239800289673339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/decir-casi-lo-mismo.html' title='decir casi lo mismo'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/TDfuI7CbLeI/AAAAAAAAAEY/HyHb8pLW0mE/s72-c/coma.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-7041269513312073110</id><published>2010-07-09T19:38:00.001-07:00</published><updated>2010-07-09T19:38:44.088-07:00</updated><title type='text'>Lost in translation</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); line-height: 14px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Busco en la sombra lunar&lt;br /&gt;sobre la calle&lt;br /&gt;la oscuridad terrena de un satélite innombrable:&lt;br /&gt;sombra redonda,&lt;br /&gt;esfera giratoria interpuesta entre el sol y yo.&lt;br /&gt;No tengo palabras para nombrarte&lt;br /&gt;sino olvido, silencio&lt;br /&gt;y te llamo a la superficie del sueño&lt;br /&gt;amuleto perdido&lt;br /&gt;estrella de cuatro hojas&lt;br /&gt;solitario Adán&lt;br /&gt;traductor imposible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-7041269513312073110?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/7041269513312073110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=7041269513312073110' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7041269513312073110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7041269513312073110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/lost-in-translation.html' title='Lost in translation'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-4715599368877191079</id><published>2010-07-09T19:33:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T19:34:10.160-07:00</updated><title type='text'>Sinónimos</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; color: rgb(51, 51, 51); line-height: 14px; "&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Un niño se corta las uñas en el bus en el que voy. Al principio algo en mí me hace pensar que ese sonido "se parece" al de este ritual privado, pero que no es. En todo caso, al cabo de unos minutos desconfío. Volteo. Y es cierto. Dos puestos atrás mío lo veo concentrado en sus manos, evitando los movimientos súbitos del bus, frunciendo el seño, midiendo, concentrándose, y "tic" Y luego otro: "tic". "Tic".&lt;br /&gt;Me pongo nerviosa. ¿Alcanzarán a saltar esas minúsculas fracciones de uña sucia hasta mi lugar? ¿me caerá una en la nuca? tengo que cambiarme de puesto. Por fortuna, a esta hora desempleada de las 11:00 am los buses no van muy llenos, así que hay un conveniente lugar vacío unos cuatro puestos adelante, en la primera fila.&lt;br /&gt;Tengo un vidrio generoso que, sin embargo, no se abre. Y aunque hace un sol raro -de los infrecuentes en esta urbe de frailejones - el sopor que produce no me molesta.&lt;br /&gt;Ese niño, con su saquito vinotinto de colegio público (siempre son vinotinto o azules) tenía que estarse cortando las uñas con un aparato "cortaúñas" - reflexiono ahora que puedo - porque si lo hiciera con las tijeras no produciría ese ruido aterrorizante.&lt;br /&gt;Pienso en los dos instrumentos. En su liviandad plateada de miscelánea. En su versatilidad portátil. Me pregunto si habrá algo más obsceno y fantástico. Estos dos insectos modernos, con sus articulaciones y sus patas, mutiladores, devoradores de carne humana…&lt;br /&gt;Entre los dos prefiero las tijeras, porque no hacen ruido y, porque, a diferencia del cortaúñas, me recuerdan menos a las cucarachas. Con ellos se repite la antiquísima lucha entre lo inteligente y lo hermoso, y hay uno que es un alacrán y otro, menos interesante, que semeja a las mariposas.&lt;br /&gt;Al final del día, todo cabe en el bolsillo. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-4715599368877191079?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/4715599368877191079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=4715599368877191079' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/4715599368877191079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/4715599368877191079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/sinonimos.html' title='Sinónimos'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-1747813222209543963</id><published>2010-07-09T19:30:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T19:33:02.512-07:00</updated><title type='text'>El médico dice que es alérgica a la lana</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); line-height: 14px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;Un sillón de cuero. Cómodo, flojito, de los que siempre guardarán el olor del almacén, incluso cuando lleguen a una soberbia vejez roída. Un sillón para leer, o para revolcarse, o para envidiar la siesta de algún gato insoportablemente doméstico. La luz de la amplia marquesina rebota en él, invita. En la posición más antipática posible para semejante mueble del placer burgués, la señora, con su falda planchada de largo incierto, se yergue concentrada en su tejido. Teje con las uñas rojas y brillantes. Teje como sus abuelas, a velocidad luz, pensando en otras cosas –la sirvienta me desespera, cuántas veces tendré que repetirle…   –Teje y oye las noticias en la tele que no mira, teje y deja que los sedantes hagan lo suyo. No sabe por qué teje. Ni para quién. Esto que empieza podría ser un saco de bebé, una bufanda, la manga de algo que no va a usar nunca nadie. Teje porque aprendió a tejer cuando las monjas. Cuando sus tías. Cuando las promesas de la casa y la familia. Teje su tejido ostereizer, su enredo neurótico generalelectric, teje su valium manual, su herencia maternal de orgullo: el mayor en Nueva York, cómo te parece, la menor ya casi señorita, mi marido muy bien, esta semana en Panamá. Algo la detiene. Se contrae, se recuesta. Mira las nubes sobre su enorme cielo de vidrio. Pasa un pájaro que caga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-1747813222209543963?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/1747813222209543963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=1747813222209543963' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/1747813222209543963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/1747813222209543963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/el-medico-dice-que-es-alergica-la-lana.html' title='El médico dice que es alérgica a la lana'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-12981544319282110</id><published>2010-07-09T19:24:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T19:25:44.268-07:00</updated><title type='text'>Un pelirrojo que conozco</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Fran no hace la tarea. Sabe que tiene que hacerla, pero no la hace.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tener la tarea lista haría el día perfecto, mañana. Y aliviaría la noche de hoy. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero Fran prefiere perder su mente en el papel de colgadura de la pared de enfrente, o llamar mil veces al número del conmutador que da la hora, o ir a la cocina nuevamente para ver que no hay nada que le apetezca en la despensa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- Se lo digo, Señora Vargas, Fran es una personita muy especial, pero no tiene disciplina. Usted debe reprenderlo y estimularlo. ¿Alguna vez le ha hablado de lo importante que es “ser el mejor”? Charle con él, señora, convénzalo a las buenas o a las malas de explotar su potencial. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Cae la tarde. Un sol anaranjado rebota en el vidrio detrás del que Fran mira y deja una nube de vaho que se va achicando y agrandando con su respiración. “Eres un bueno para nada”, había dicho mamá. “Yo confío en ti”, había dicho también.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Y ahora Fran piensa en los aviones que pasan detrás del vidrio, sobre las nubes suaves y rosadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Atrás, sobre la mesa abierta, está el cuaderno en blanco.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-12981544319282110?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/12981544319282110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=12981544319282110' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/12981544319282110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/12981544319282110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/un-pelirrojo-que-conozco.html' title='Un pelirrojo que conozco'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-2110435301260717027</id><published>2010-07-09T19:18:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T19:20:27.111-07:00</updated><title type='text'>Para los lectores modernos</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En las bibliotecas anteriores a nuestros sueños, esas que habitaban el mundo como lujos súbitos, los lectores, señores de anaqueles y glosas, se cubrían la cabeza para leer, en señal ceremoniosa, y sabían que a sus espaldas, sobre la superficie visible de un mueble reposaría un reloj de arena, o una calavera, para que el alma recordara que si bien los libros vivirían mientras fueran leídos, el lector, en cambio, agotaba sus minutos en un trueque hermoso y salvaje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si es la vida lo que se va entre las palabras que se leen, esta historia con la que Amos Os sabe quitarnos el tiempo, bien lo vale.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt;La bicicleta de Sumji&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; es un libro amigo de todas las infancias. Uno en el que las palabras y los mundos se tocan sin esfuerzo. Puesto en el calendario lunar hebreo, amarrado a las tradiciones que cuelgan como adornos en la memoria judía, el relato de Sumji sabe recoger piezas elocuentes de la historia que todos hemos tejido en las esquinas de la niñez, y es un cuento que alumbra ese gesto, melancólico y feliz, con el que de niños alcanzábamos la medida de nuestro deseo encadenando fantasías y caminando por el filo de la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La historia de Sumji, comienza y termina con sus once años de edad y sus reflexiones acerca de los cambios. Todas las cosas cambian. Todos los hombres intercambian cosas. El verano es distinto en cada hora, el mar en sus azules. Y Sumji, en un solo día, ha cambiado cuatro o cinco veces y lo sabe. Sería bueno ordenarle al tiempo que no transcurriera y a la luz que permaneciera igual, como lo hace Josué en uno de los libros de la &lt;i&gt;Tora&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;… pero&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;el tío Zémaj le ha regalado a Sumji una bicicleta, y ésta será el vehículo de los intercambios más felices y fatales del verano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Con esta historia y sus objetos comunes y maravillosos Amós Os deja en el aire muchas preguntas sobre la libertad y sus ataduras descarnadas con la lealtad, el amor y la mentira, mientras traza los caminos que un niño se abre a la fuerza para proteger la integridad de sus anhelos.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;En las bibliotecas de hoy, con sus modernas ediciones de bolsillo, este será un pequeño volumen frente al que nos quitaremos el sombrero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-2110435301260717027?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/2110435301260717027/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=2110435301260717027' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2110435301260717027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2110435301260717027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/para-los-lectores-modernos.html' title='Para los lectores modernos'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-2626551275570964605</id><published>2010-07-09T19:11:00.000-07:00</published><updated>2010-07-09T19:17:33.555-07:00</updated><title type='text'>rutas pasadas, paseos viejos: libros de artista</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En su &lt;i&gt;Invención de lo cotidiano&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; Michael de Certeau anotaba que los lectores son viajeros. “Circulan por las tierras del prójimo – decía - nómadas furtivos, a través de campos que ellos no han escrito, arrebatando los tesoros de Egipto para disfrutarlos”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El fin de semana en que se terminaba la Feria del Libro visité la exposición de El libro de Artista, ofrecida en el stand de Arte Dos Gráfico, un taller de artistas y una casa editorial que ofrece en Colombia una forma maravillosa de la lectura, del nomadismo que nos gusta, llamada, justamente, “Libro de artista”, y me maravilló. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En una de las paredes de la exposición, se exhibía un enorme letrero con las palabras del coleccionista Guy Schraenen, que decía: “El libro de artista no es un libro de arte. El libro de artista no es un libro sobre arte. El libro de artista es una obra de arte”. Bien. La cosa prometía. Una exposición con su propia declaración de principios es llamativa, pero lo es mucho más cuando empieza por delimitar algo partiendo de lo que no es. Lo mismo ocurre con la literatura, pensé yo, con el arte, claro, y en general con los productos interesantes de nuestra cultura: esas invenciones resbaladizas que afirman su singularidad en el mundo porque existen de formas muy diversas y saben rebelarse a las fronteras estrechas de los diccionarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Como el libro de artista es una obra de arte, lo que me encontré fue una invitación a experiencias singulares de los sentidos. Los libros, procedentes de las galerías Espacio Cúbico y Asunto Impreso de Argentina y de la Turkey Press de Santa Bárbara, California, acompañaban la muestra de los jóvenes creadores colombianos y había de todo. Yo pasaba por títulos como “Puntada sin hilo”, “Pura Kosmografía", “Heart Island and Other Epigrams”, “Energy”, “El estremecimiento de Dionisio”, “Morphos”, y encontraba fichas técnicas que me hablaban de tipos de papeles que no conozco, con gramajes específicos, y de técnicas que incluían aguafuertes, puntasecas, gofrados (¿?), ploter sobre papel, hilos, esmaltes, litografía, fuego, laminilla de oro, o el uso de plantas secas… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A la larga, encontraba volúmenes. Cuerpos. Casi esculturas, o mucho más que esculturas.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;La materialización de la energía de la lectura que me abría la puerta a imaginar, como lo decía el semiólogo español Rocco Mangieri, infinitas formas de transformación. Y más.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;La propuesta de una revolución, una invitación para sacudir la idea convencional de la lectura, y, además, muchas miradas críticas, sugestivas, poéticas. Poderosas. Una red para pescar con los sentidos y con la inteligencia, tejida sobre el formato del libro. No se puede pedir más felicidad sobre esta tierra.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A mi lado, dos señoras mayores cuchicheaban sobre la obra “¿Cómo debo comportarme?”, un manual de urbanidad&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;– como el de Carreño, sí, pero de la autora italiana Anna Vetua Gentile – publicado en 1929, que fue intervenido por la artista colombiana Catalina Jaramillo, quien literalmente “resaltó” ciertas frases, e inscribió las figuras masculina y femenina en el capítulo sobre las “Tarjetas”. Más adelante me encontré con el “Autorretrato” de la artista Tirsa Tara Chardoy, un libro que me invitaba a las reflexiones sobre la lectura personal que se daba esta colombiana en un viaje étnico, lleno de selva y referentes nativos, poblado de guiños indígenas ancestrales y de preguntas sobre la identidad. Supe que la obra de esta artista y otra de María Angélica Zorrilla habían sido compradas por un coleccionista extranjero, nada más y nada menos que el editor Clemens-Tobias Lange. Un poco más a la izquierda, llamaba mi atención el libro “Observador internacional” de Luis Eduardo Caballero, interesante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Después de este recorrido vi los libros del sello Arte Dos Gráfico, de Bogotá. La historia de este taller es larga y su catálogo también. Nació en 1983, inspirado en su amor por la literatura, las artes plásticas y la integración latinoamericana, y encontró en el libro de artista el mejor vehículo para integrarlos. Así, han ido trabajando una por una sus distintas obras, pensando cada libro en un proceso&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;en el que todo nace al tiempo: la tinta, el papel, las palabras, la obra. El miércoles de esta semana fui a visitarlos, y me dedicaron toda una mañana generosa. Vi el taller de tipografía, el cuarto en el que se hace el papel, máquinas fabulosas y muchos frascos de tintas… pisos y pisos de posibilidades. Vi su tienda y su galería, que se llama Sextante, en donde ahora mismo hay una exposición de un libro de artista que incorpora el video y los juguetes con vida propia: “Tremendas nimiedades”, se llama. Salí muy contenta y sobretodo, seriamente inspirada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Todos estos días pensé en las esquinas de la discusión sobre el libro, que se desaparece, dicen, que se virtualiza, que se va para el formato digital. Qué va. Eso solo puede temerse si uno no ha pasado por aquí. Y si uno ha pasado, mejor: que se mezcle la cultura digital con el arte, con la lectura. Entre más mestizo es el mundo, más sobrevive a sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para ver más de Arte dos gráfico: &lt;a href="http://www.artedos.com"&gt;www.artedos.com&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para ver otros libros de autor (estos creo que son muy hermosos), vaya a la página de Alejandro Castaño Isaza: &lt;a href="http://www.casazi.com/english/index.html"&gt;http://www.casazi.com/english/index.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para ver libros de artista visite la tienda de Arte Dos, o la Biblioteca Luis Angel Arango, que como es bien completa, también tiene una sala para gozarlos.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-2626551275570964605?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/2626551275570964605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=2626551275570964605' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2626551275570964605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2626551275570964605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2010/07/rutas-pasadas-paseos-viejos-libros-de.html' title='rutas pasadas, paseos viejos: libros de artista'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-1775717493101663644</id><published>2009-07-31T11:39:00.000-07:00</published><updated>2009-09-13T11:13:48.265-07:00</updated><title type='text'>lo digo pasito...</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Querido diario:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Quería escribir una columna en el mejor estilo de la globalización, al modo de las multinacionales. Una columna supra-nacional, pero pensada en lo &lt;i&gt;supra-genérico&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; o en lo &lt;i&gt;transgenérico&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;. (En el mundo en que vivimos yo suponía que esas palabras se podían escribir sin petulancia, así silvestremente, y que aguantaban para una columna tranquila, pero ahora no estoy segura). Quería decir que no hay literatura gay, ni femenina, ni judía, ni de negros, ni de enanos, ni de exiliados, ni de marginados, sino que más bien hay formas de lo sensible (estéticas, como diría uno de mis profesores) que saben hablar sobre las cojeras del mundo, sobre sus paradojas y sobre sus pérdidas. Pero no pude. Cada renglón salía confuso y mi odio por las palabras políticamente correctas y mi gusto por las palabras sin más, como marica, negro, o “los hombres” usado como sinónimo de la humanidad, me hacía preguntarme si los que leyeran la columnita pensarían que tengo una dislexia racista, homofóbica, machista, antisemita, antipigmea, antidiaspórica y centralista, eurocéntrica, ególatra.  Me dio mucho miedo.   Pero igual, ahí se fue.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;a href="http://www.blog.com.co/noticias-actualidad/no-literatura-gay/838.aspx"&gt;http://www.blog.com.co/noticias-actualidad/no-literatura-gay/838.aspx&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-1775717493101663644?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/1775717493101663644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=1775717493101663644' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/1775717493101663644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/1775717493101663644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2009/07/lo-digo-pasito.html' title='lo digo pasito...'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-5557137457673451663</id><published>2009-06-17T08:55:00.000-07:00</published><updated>2009-06-17T16:19:30.663-07:00</updated><title type='text'>16 de junio, pero 17. BLOOMSDAY. work in progress</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Bloomsday, el 16, pero el 17 (por falla de última hora del servidor de internerd)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Es un día de altiplano cundiboyacense en la capital colombiana. Eso significa que el despertador suena a las 6 y que los esfuerzos por omitirlo terminan a las 6:10, cuando el perro exige salir so pena de hacer un desastre. Últimamente mis costumbres se han ido relajando lo suficiente para hacer esperar al perro, que sufre con sus ojos de necesito salir ya, y yo lo miro impasible en su educada agonía durante el minuto y medio que se demora mi viejo microondas en calentar una taza de café hecho ayer. Salgo a la calle con la taza en la mano y el enorme pastor peludo suelto, y confío en que a esa hora no haya en mi cuadra alguna señora activista y jubilada de las que llaman a la policía y hacen juntas de vecinos porque el animal ese, porque ya no hay respeto. Nadie lo controla, esa es la verdad, y ahora que por fin alza la pata tiene suficiente fuerza para arrastrarme si llego a pensar en ponerle una correa, así que prefiero abrir la puerta a su energía de fenómeno meteorológico, antes de caer en el forcejeo de que sea él quien me saque de paseo a mi. Esa es la hora macabra de la sudadera y el perro descontrolado en mi cuadra gay y superstilish de ventanas bonitas y tiendas alternativas, sensibles, casi sin nombre, a las que se llega por un profundo conocimiento de las tendencias del mercado de zapatos, o por Internet, gracias a la recomendación de algún amigo favorecido por los dioses en el tema de lo &lt;i&gt;chic&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;. Le freak c’est chic. Así&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;pasa la mañana embrumada, una hora de interiores para todos los que no están gritando en la calle, tratando de que el perro no se aleje demasiado. Mis vecinos deben estar terminando sus meditaciones y su yoga, y buscarán zanahorias y apio para comenzarlo todo bien, en versión extracto Jack LaLanne y música india. Yo me acuerdo de cuando hace ya años Julio se partió la rodilla, “lesión de futbolista” decía el médico que miraba las radiografías de su ligamento anterior cruzado, que no solo se descruzó en una inversión dolorosa, sino que logró pulverizarse. En esos días nosotros estábamos medio instalándonos en las montañas de este barrio en el que se produce y distribuye todo el frío bogotano, y no teníamos perro. Después de la cirugía Julio parecía una momia adolorida con la pierna vendada entera y unas pastillitas primas de la morfina que se tomaba cada ocho horas. No podía leer, no podía casi levantarse. Entonces decidimos asegurar la sanidad mental de la familia dejando de lado los canales nacionales de la tele, que entraban verdosos e interferidos por falta de antena (lo más surrealista de mi vida fue haber seguido Pasión de gavilanes en versión de galán psicodélico latinoamericano), y entramos en el mundo de la televisión por cable (más el Xbox, más el dvd). Así llegó a nuestras mañanas el telemárketing. Yo me vestía y veía a Julio perderse de canal en canal entre aparatos para lograr abdominales de acero, cremas adelgazantes, aspiradoras capaces de desaparecerle a la gente hasta los mugres en la conciencia. El zapeaba. Zap. Zap. Y yo me miraba la barriga pensando hasta cuando mi autoestima sería capaz de evitar llamar al 1800 whatever en el que se conseguía el magic abs. No duré un mes antes de estarme partiendo el pulgar del pie contra la pata del aparato, eso sí, portátil. liviano, fantástico, que ahora&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;dormía acurrucado debajo de mi cama, mientras yo me paraba a trabajar para ver cómo pagaba la tarjeta de crédito. OHHHH freak out!&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me gusta entrar a mi casa de vuelta con Hector, que ya viene tranquilo, bate la cola y busca su palo enterrado en el sofá. Es la hora en la que prendo el computador y lo dejo abandonado, mientras se restituye y se ajusta. Es la hora en que ya soy capaz de hacer café fresco, de prender la grabadora del baño, de pensar en cómo va a ser el día. Es la hora de mi venganza deliciosa, en la que veo pasar los carros apurados que salen de los garajes de los vecinos con destino a las oficinas del mundo. Yo, mientras, husmeo el periódico de los vecinos, saco la ropa y hago un poco de ruido para que Julio se vaya despertando. El día ha logrado su color de resaca, un blanco brillante y frío que acentúa la materia gris: el pavimento, los edificios, el smoke. Eso indica que son cerca de las 7:00, la hora de los escándalos en las emisoras, de las estadísticas, del país tropical. Hoy con 66 grados Fahrenheit que yo no sé convertir a Celsius, pero que hablan claramente de que no habrá mucho sol, y de que tal vez sea mejor cargar con el paraguas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;7:00 pm. De cualquier manera, como ocurre con todas las predicciones colombianas, el paraguas fue un estorbo todo el día, porque no llovió, y porque en nuestro 16 de junio bipolar, como todos los días de la vida tuvimos curvas sospechosamente puntudas de inflexiones climáticas inesperadas y desesperantes. Vengo de la universidad, primero, en donde voy a un curso de vacaciones.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Hoy fue el primer día y nuestra profesora nos introdujo a la problemática de la historia de la lectura. Hablamos de cien años de soledad, del lector errante que escribe en sánscrito y de su única lectura posible y desastrosa. Hablamos de la lectura de diarios en el Coronel no tiene quien le escriba. Hablamos de la novela María, de Isaacs y de cómo hoy en este país de desplazados se lee como otro testimonio de los paraísos perdidos. Me gusta que los paraísos naufraguen. Me gustan los naufragios. Las estructuras abandonadas que súbitamente se vuelven reliquias enormes o museos de grafittis. Hablamos de qué es leer. Yo pensaba en muchas cosas. Primero en Leonardo Da Vinci, que fue el padre de la aviación cuando el mundo descubría los aviones y que hoy es como el gurú de la nueva era, de las ciencias oscuras, de la interpretación evangélica gracias a Dan Brown. Al final me acordé de mi abuela, tan sexy, tan moralista,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;tan nacida en 1900. Me acordé de un día cuando ella era muy vieja. Acababan de estrenar “Todo sobre mi madre” y ella me contó que la había visto. Yo le pregunté, pensando en la monja con sida, en la monja embarazada, en el travesti fantástico capaz de hablar de los sueños femeninos, le pregunté si no le había parecido un poco fuerte. “Nooooooooo, miamor, a mi nada me impacta desde que vi llegar el hombre a la luna”. Jajaja. Eso dijo y Almodóvar era un pendejo. Ese fue uno de los días más felices de mi vida. Más tarde la clase de yoga. Mis vecinos me envidiarían si supieran. Oscar, el profesor, es un hombre mayor que fue bailarín clásico muchos años y luego bailarín moderno. Tiene cada músculo en su sitio y un título de quiropráctico que a mi me alivia las vértebras completas los martes por la tarde. Se fuma un cigarrillo antes de la clase, y dice que esto es yoga urbano, nada de drama, aquí nadie se ilumina mientras estiramos las piernas y oímos un jazz delicioso. Ahora que voy cerrando el día pienso en mi paraguas deprimido. Tal vez mañana pueda abrirse para mirar el cielo. Tengo una caja de pizza caliente y recién llegada y oigo la musiquita de los Simpson en la tele al lado. Una excusa inmejorable para buscar el punto final. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Work in progress.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-5557137457673451663?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/5557137457673451663/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=5557137457673451663' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/5557137457673451663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/5557137457673451663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2009/06/16-de-junio-pero-17-bloomsday-work-in.html' title='16 de junio, pero 17. BLOOMSDAY. work in progress'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-7144150455620190565</id><published>2008-11-08T15:52:00.000-08:00</published><updated>2008-11-08T15:54:04.820-08:00</updated><title type='text'>...</title><content type='html'>Vivo en un país&lt;br /&gt;   Que es casi un país&lt;br /&gt;no tiene nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí también otros&lt;br /&gt;Han vivido&lt;br /&gt;Como Clemente, Arturo, Luis&lt;br /&gt;Venidos de España – o eso dicen sus hijos -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vivo en este país de cuatro ruedas&lt;br /&gt;De cinco siglos&lt;br /&gt;De dos mares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero solo voy al mar una vez al año&lt;br /&gt;Cuando se puede&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trajo a otros que venían de otras costas&lt;br /&gt;   Pero ellos no tienen nombre – no conozco a sus hijos -&lt;br /&gt;Coloridos, anónimos&lt;br /&gt;Y otros&lt;br /&gt;Como los de mi familia&lt;br /&gt;Descoloridos  e insulsos y tan cargados de apellidos&lt;br /&gt;Que apenas pueden desembarcar su equipaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vivo en un país que se extraña&lt;br /&gt;Y se busca&lt;br /&gt;Y no se reconoce&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor&lt;br /&gt;Así casi sabemos de Arturo&lt;br /&gt;De los descoloridos&lt;br /&gt;De los insulsos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que viven aquí&lt;br /&gt;Mientras se puede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día nos tragarán los dos mares.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-7144150455620190565?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/7144150455620190565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=7144150455620190565' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7144150455620190565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/7144150455620190565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2008/11/blog-post.html' title='...'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-2448459586682369599</id><published>2008-10-16T16:54:00.000-07:00</published><updated>2008-10-17T14:01:19.505-07:00</updated><title type='text'>Cummings salva patria. Uno que repite...</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfluXs7apI/AAAAAAAAACw/XQoVPVFiZ8E/s1600-h/Longmen+712.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257923674777545362" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfluXs7apI/AAAAAAAAACw/XQoVPVFiZ8E/s320/Longmen+712.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy en el Palacio de Verano, en Beijing. Cuando recuerdo este lugar pienso en palabras como soberbia y belleza. En palabras como singularidad e imitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es una cultura repetitiva – pero, ¿qué no lo es en este redondo billar?-, y también esta es una cultura particular y original, pero eso es menos evidente ahora. Hace falta respirar mejor, entenderse más con los ritmos milenarios del subsuelo chino para verlos emerger hoy en medio de la velocidad con que se replica cada cosa, segundo a segundo, a velocidad industrial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Palacio de Verano, que era la finquita de descanso de los Qing, quedaba lejos de la Ciudad Imperial, y se suponía que era un lugar más fresco. Hoy es parte de Beijing y se llega fácil – obviando los codazos del tráfico -. Pasó, como con muchas estructuras imperiales, de un emperador al siguiente y así fueron construyendo su veraneadero. Como en muchos otros lugares, este es un sitio enorme, y gira alrededor de un lago artificial, el Lago de Kunming, construido para imitar – a escala – un lago natural del sur de China.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repetir. En chino. En China. Hay que repetir.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPflvOyyt6I/AAAAAAAAADA/9azBP8GncFo/s1600-h/Longmen+304.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPflvOyyt6I/AAAAAAAAADA/9azBP8GncFo/s1600-h/Longmen+304.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A este viaje me trajeron los caracteres. Esos palitos organizados y despelucados - dizque significaban cosas… -. Desde el Palacio de Verano hasta la llegada a Tianjin entendí que el tema de la copia iba a ser un sello en mi imperio personal sobre la mirada. Tianjin fue una plana constante y trajo lo que yo ya suponía: alguna sensación sobre lo importante que hay bajo la aparente inutilidad de hacer lo mismo una y otra vez. En español decimos “practicar”. Pero aquí no se practica. Estudiar chino no tiene práctica alguna posible – no ahora, al menos -, tiene entrega, minutos de vida que se van detrás de los caracteres, caracteres, caracteres, caracteres que se escriben mil veces, - o cuarenta y ocho veces, que parecen mil -. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En español si uno repite muchas veces una palabra pierde su sentido. Parece un sonido venido de la China. Si uno repite muchas veces su canción favorita acaba por desfavoritizarla. Si le repiten las poses y las palabras de amor, uno se hostiga. Si le repiten el menú, uno se desenamora. Pero los chinos no llevan repitiendo por milenios porque sí. Comprenden su rosario de estatuas “a escala” o “en tamaño natural” de otra manera. Entienden sus letanías de trazos con una conciencia diferente. Pero también parece que casi no se preocupan mucho por “entender”, porque hay un automatismo silvestre en su forma de ser y de vérselas con el mundo, una disciplina de la imitación que en el español de Colombia se piensa en muchas variantes: son copistas y perfeccionistas, son repetidores y copietas, son inventores de calcos y también falsificadores. ¿Pero qué no es una copia y qué no es una falsificación en este globo azul superpoblado…?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tianjin queda a 140 kilómetros de un tráfico lento desde Beijing. En el camino la ventana del bus extiende colecciones de grúas y bulldozers y máquinas enormes con las que se mantienen y restauran las construcciones antiguas, o con las que se inventa una superficie que no admite el vacío, ni el horizonte, hasta que se sale de la ciudad. Entonces la Gran Muralla se va dejando ver, por fragmentos, y es muy emocionante pensar que en algún momento uno se va a encontrar de cerca con semejante icono, esa diva terrestre, maravilla de la humanidad, que se percibe aún habitada por lo que representa en la historia escolar que uno trae adentro: La enormidad, la grandeza dinástica, la tiranía antigua en cada piedra que usurpó una vida, en todas las piedras que devoraron generaciones, las centurias de pánico de los chinos por ser invadidos. Protección. Defensa. Ingeniería del miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la entrada al punto turístico en el que uno pisa la Gran Muralla y le entrega al policía la boleta se vuelve a sentir la liviandad del sueño y otra vez anda uno en un tiempo y un espacio en los que cree con una fe extraña. Los escalones y las paredes, las bóvedas y las garitas están restauradas y son de un gris nuevo, puesto ayer, como los letreros con que se promociona el camello desnutrido y disfrazado para que los turistas se tomen fotos, los puestos de souvenirs en los que compramos nuestras gorras verdes de militar comunista – que acabaremos usando de las formas más extraordinarias con la camiseta de Jorge E. Gaitán, la de Dysney… -, las firmas de los próceres chinos, y las advertencias para no usar el teléfono móvil en caso de tormenta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mientras uno sube sacando la lengua en medio del calor blanco que lo rodea, unos altoparlantes “amenizan” (odio esa palabra) el trayecto con música tradicional china de organeta, y ahí tiene uno más o menos la bienvenida a entender cómo lo más real de la China parece falso. Más adelante, en los mercados de marcas famosas en que se puede regatear, uno entiende cómo lo más falso en China parece lo más real. Y en la mitad de todo está la felicidad. Tan falsa y fingida como la conocemos. Y tan de verdad. &lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPflvttMYPI/AAAAAAAAADI/56gI1IvSMUw/s1600-h/Longmen+368.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPflvttMYPI/AAAAAAAAADI/56gI1IvSMUw/s1600-h/Longmen+368.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Good man’s sign”, dice un letrero con una flecha. Yo le tomo una foto y evito bajar los escalones a los que me invita. Me gusta la superficie con sus indicaciones y el cheenglish que hablamos todos. Y no me gusta pensar en la felicidad, sino en el deseo. Pero pienso en ella y me acuerdo de Tianjin, a donde llegamos después de ver la Muralla, allá a lo lejos, vestida del color de los milenios que no se dejan ver.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tianjin también es una ciudadsota. Entre todas las posibilidades, nosotros agotamos primero los lugares del Lonely Planet e hicimos existir las bicicletas, las discotecas y un bar para extranjeros que se llama “Ali Baba”. Ahí estuvimos. Diecinueve ladrones jugando futbolín y tomando cervezas entre un Occidente feliz de códigos conocidos, lleno de brasileros, de gringos mormones y cristianos en su mejor expresión – que, obviamente, es ser porristas – de canadienses tibios y borrachos. Ali Baba es el lugar más decadente y más feliz del mundo, y además, tiene wifi. Nuestra conexión a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bandera de Colombia que colgaba del techo en este lugar y un par de letreros entre los miles que exhibían las paredes en todos los idiomas aseguraron la huella de nuestros compatriotas en la China.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una pared: “Juan Camilo la pasó muy bueno en Tianjin!”&lt;br /&gt;En otra: “A papaya given, papaya DEVORATED!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, nuestros precursores conquistando el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nosotros ahí. Tratando de agarrarnos del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche esa bandera – que sabe no significar nada – nos vio agitados. Estábamos cerca del 4 de julio. Era 2, o 3 y nosotros veíamos los videos de nuestros periódicos con Ingrid Betancourt desamarrada, rodeada de reporteros, de militares. El brebaje saladito de lágrimas y emoción tenía un patetismo sincero y a nosotros a la distancia nos conmovía fuerte. Es difícil ser crítico en esas horas. No había muertos, decía la prensa. Y era un sueño. Los gringos gritaban algo sobre su día de independencia y celebraban. A nosotros nos habría gustado explicar algo. Algo sobre esa noticia y sobre lo incierta que resultaba. Ahí, nosotros, con esa colombianidad que nunca sabe si de verdad puede celebrar algo. Nosotros repitiendo. Aquí, ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es casi tarde cuando uno se entera de lo poderoso que resulta que cada repetición sea nueva. Yo miro mis planas y pienso en eso. Y también en mis amigos, en mi casa. Repito las estrofas que me gustan cuando no sé que hacer con la realidad:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;stand with your lover on the ending earth-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;and while a (huge which by which huger than huge) whoing sea leaps to greenly hurl snow&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;suppose we could not love, dear; imagine&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ourselves like living neither nor dead these (or many thousand hearts which don't and dream or many million minds which sleep and move) blind sands, at pitiless the mercy of&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;time time time time time&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-how fortunate are you and i,whose home is timelessness: we who have wandered down from fragrant mountains of eternal now&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;to frolic in such mysteries as birth and death a day (or maybe even less)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-2448459586682369599?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/2448459586682369599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=2448459586682369599' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2448459586682369599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2448459586682369599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2008/10/cummings-salva-patria-uno-que-repite.html' title='Cummings salva patria. Uno que repite...'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfluXs7apI/AAAAAAAAACw/XQoVPVFiZ8E/s72-c/Longmen+712.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-5810900327423024760</id><published>2008-07-27T19:57:00.001-07:00</published><updated>2008-07-30T15:04:45.294-07:00</updated><title type='text'>Relación de las cosas del mundo</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Maji nació en Mongolia Interior. Su nombre significa "caballo volador". Maji estudia ruso, pero trabaja también como guía turístico porque sabe hablar inglés. La disciplina de Maji parece lejana a su dulzura y a su aparente ingenuidad. Es un chino han. Amarillo, de pelo puntudo y negro y de un tamaño que nos obliga a buscar la bandera de China que lleva, porque se nos pierde entre los demás chinos, apenas un poco más altos que él, pero tantos, y entre los turistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maji programa nuestros días casi maternalmente. Mira el tiempo en su teléfono celular y dirige nuestros itinerarios contando cabezas, verificando que no se le pierda nadie. Entre los tumultos que atravezamos Maji pelea silencioso con nuestra indisciplina, y aprende a disfrutar el caos que traemos puesto de nacimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo está compuesto por cinco elementos: &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Oro&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Agua&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fuego&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Madera&lt;/p&gt;&lt;p&gt;y Tierra.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las nubes y el suelo y las dinastías imperiales respetaron por milenios esta división elemental. El color del oro es el amarillo. Por eso los techos del palacio y de los templos en la Ciudad Prohibida son amarillos. Por eso sólo el emperador podía usar ropa de este color. El mundo estuvo compuesto por cinco elementos. Contrarios, complementarios. Capaces de hablar sobre el orden, la disposición adecuada de cada cosa en el cosmos. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Caminamos con Maji por la Ciudad Imperial pensando - inevitablemente - en el set cinematográfico. Tan distinto en las imágenes de "El último emperador" de esos tapetes roídos y esos budas polvorientos con que nos encontrábamos ahora, abandonados de cualquier devoción y devorados por su rol de capricho turístico. Todo tuvo su orden de metrónomo. Oro, fuego, agua. Y es curioso, y de cierta forma natural, que la nostalgia por ese orden aparece aquí, en parte, gracias al cine, gracias a fotolitos afortunados que nos traen la fachada soñada de un universo completo, impuesto, tal como cierto día lo erigieron los dioses, tal como lo dispuso el emperador de cada dinastía, así, porque así es. Un mundo que imaginamos sin interrogaciones, sin titubeos. Algo queda - mucho, tal vez - en los muros que se extienden bajo el dedo de Maji que señala y explica. Algo de esa sensación temerosa y tranquila del orden establecido e impuesto, algo de esa sensación al tiempo vertiginosa y apacible.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Beijing tiene cerca de 16 millones de habitantes. Eso, según el Lonely Planet, que no podría nunca estar actualizado sobre China porque la China cambia significativamente todo el tiempo. Pero si fueran 16 millones, se trata de una cantidad que uno no sabe calcular. Uno no sabe qué significa ese gentío en ninguna medida. Ni en tiempo, ni en espacio, ni en el ritmo con que la ciudad funciona.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mi imaginación se encontró muy bien con las estructuras con que se soporta semejante población. Tienen sentido los megaestadios, las avenidas en los barrios, los pisos 48, 72, 26. Tiene sentido el tamaño de la plaza de Tian'an Men. Tienen sentido la contaminación y el desenfado generalizado de las costumbres. También en este gentío tienen sentido ciertas esquinas del comunismo. Especialmente una, prima de la falta de propiedad privada, que se siente en la falta de privacidad, al menos en los espacios públicos: las puertas abiertas de las letrinas, en donde las mujeres hacen mil cosas y charlan al tiempo, la gente que fuma en los mercados, el caos del tráfico con sus bicicletas suicidas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo que no parece encajar es, precisamente, la noción del orden, de la gobernabilidad, que funciona, claro, pero de alguna manera misteriosa y quizá oscura. En este lugar manda el Partido; y lo que el Partido decide se hace. Eso es lo que dice Maji, que es capaz de fumar en un hospital, pero que no entiende por qué no lo seguimos ordenadamente en nuestras visitas. Cuando fuimos con él a la plaza de Tian'an Men tuvimos tiempo para observar más de cerca sus opiniones sobre nosotros, y para hacerle las preguntas del recién desempacado. Maji se reía y nos hablaba de cómo no entendía nuestra falta de orden y lo voluntariosos que eramos. (Valga agregar que lidiaba con un grupo de 20 - personas, o colombianos, para el caso...- y mientras explicaba no se qué sobre no se cuál emperador, cada uno se las veía con su propia urgencia de sacar una foto, hacer un comentario, ir a ver eso tan raro que está allá). Pobre Maji. Luego nos explicó que en la bandera china la estrella grande es el Partido, y las cuatro estrellas menores son los obreros, los negociantes, los campesinos y los soldados. "We don't want freedom, nos decía, we want peace" y nos aseguraba que él y cualquier otro chino cumplirían los mandatos de la gran estrella amarilla de su bandera. Su convicción es increíble. Pero es más increible todavía pensar que el fervor de Maji sea un asunto generalizado. Yo todavia no lo creo. Y sin embargo. Sin embargo todo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estoy en un Beijing falso. Aunque para mi, que apenas me deslizo sobre sus gestos, sea una Beijing absoluta y contundente. Los que sí saben dicen que nada es como se ve ahora. Que hay una superficie impuesta a lo más usual, que poco ocurre con la corriente regular. Es el gobierno y son los Juegos Olímpicos - dicen -, esa especie de trampolín definitivo al que se obliga este País del Centro para "abrirse" a la globalización... Pero los que sí saben dicen que bajo la reprensetación de su occidentalización hay ensimismamiento, retramiento. Algunos hacen cara de angustia cuando uno pregunta qué creen que pasará después de los juegos, y uno detrás de esa cara supone un derrumbe cultural enorme, como todo aquí, en donde las escalas y los sistemas métricos recuerdan algún Goliat.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando le cuento a Maji que el escudo de Colombia tiene un listón que dice "libertad y orden" se ríe, y yo también. Y pienso que empezamos a entendernos. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-5810900327423024760?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/5810900327423024760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=5810900327423024760' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/5810900327423024760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/5810900327423024760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2008/07/relacin-de-las-cosas-del-mundo.html' title='Relación de las cosas del mundo'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-6232763476202950696</id><published>2008-07-27T17:55:00.000-07:00</published><updated>2008-07-27T19:55:59.643-07:00</updated><title type='text'>Beijing: formas del mareo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pasaron.&lt;br /&gt;Horas de azafata.&lt;br /&gt;Vías férreas.&lt;br /&gt;Milenios desencontrados de lugares familiares y también remotos.&lt;br /&gt;Y ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Carefully slippery&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver si por fin puedo escribir algo ordenado y articular un poco todo. Uno va por la superficie de las cosas, por los contornos de este universo. Uno tantea, supone mil cosas, se pregunta mil más. Los primeros días estar en Beijing daba la sensación de los sueños. Todo funcionaba con una lógica fluída, pero al tiempo parecía inmaterial, imaginado.  Es dificil encontrar una forma elocuente para abordar la China - este paso por la China -, o para saber cómo es uno engullido por ella - por su paso en los sentidos, en la inteligencia, en las articulaciones -. Yo no he sabido todavía cómo entenderme con mis intuiciones y he estado ahí, dejando que las cosas me atraviecen. Al principio no quería pensar mucho, porque tenía la sensación de que cada idea era un escudo, una forma condicionada de negar el exterior, tan distinto a todo, tan sorprendente. Tampoco quería escribir, porque tenía muchas emociones y estaban todas superpuestas y me parecía que ese sancocho emotivo sólo iba a dejarme unas palabras confusas y pegajosas. Unas palabras que se iban a quedar delante mío todo el viaje y que no me iban a dejar ver mejor, menos prejuiciosamente todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que ya está la cosa más aterrizada y que no tengo casi apuntes, sino un millón de fotos y muchos recuerdos rápidos estoy en un lugar menos bonito para armar algo. Pero me siento mejor. Creo que de alguna forma este desprendimiento medio obligado de los códigos usuales me va a dejar una perspectiva diferente, aunque muchos eventos se habrán ganado su amnesia, seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Beijing tengo el cielo. El cielo primero, de entrada.  Blanco, blanquísimo, con una luz incómoda, abrupta, constante. Ese mismo cielo era también el aire. Un volumen caliente y difuso que se robaba los bordes de las construcciones, la nitidez soñada en un lugar de este tamaño. Todo el tiempo en Beijing yo quería ver bien de lejos, pero la ciudad impone su miopía contaminada. Ese estado del aire trae unas sorpresas maravillosas, porque a la vuelta de cualquier esquina, cuando uno andaba mirándose los zapatos, aparecía de golpe la fachada de un templo, o de un edificio inmenso, apenas imaginado unas calles antes. Y cuando aparecían esos portentos de tiempo o de concreto, se paraban sobre un suelo milenario. Aparecían como aparecería un mamut. Algo así. El verano al rededor desenrolla unos días largos, como tapetes calientes que cada día se hacen más y más largos. Pero en el cielo de Beijing lo extenso de la luz es una prolongación. No hay atardecer - tampoco amanece -. Solo se enciende o se apaga el día y eso es casi súbito, apenas con el paso de una escala de azules, idénticos, hasta que todo está oscuro y no se ve ni una estrella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos o tras primeros días esa luz y esa especie de neblina polvorienta eran difíciles. Uno supone. Uno supone primero que la sensación pesada con que está recorriendo y observando todo se debe al clima. Uno supone que es la falta de costumbre a la contaminación. Uno supone que tal vez sea por estar medio cerca al desierto de Gobi que cada cosa tiene su arenita minúscula y húmeda. Entonces uno entra a los lugares importantes, en donde la humanidad tiene enraizada la historia y se imagina que la inconformidad que siente en el cuerpo – que debería estar bien, como siempre, despierto y a gusto – es parte del desfase horario. Claro. Se dice uno. No es que yo no pueda ver y caminar feliz por estas plazas, estar bien frente a estos monumentos. No es que yo no piense con claridad. Es que tengo un enorme desfase horario. No es intolerancia a la contaminación, ni inadaptabilidad crónica al clima, son las horas de avión, los meridianos rebasados. Pero cuando esos dos o tres días pasan y el cuerpo se va engranando con el exterior hay algún momento en que uno descubre que no sólo se trata de desfase horario. Cuando se respira con más soltura y las incomodidades anteriores se silencian uno entiende que está desfasado. Completa, absoluta e irremediablemente desfasado. Desencajado. Tangencial. Las células, las glándulas, la circulación, la respiración, la piel, todo se flexibiliza, pero se sabe al tiempo que se está teniendo una existencia abrupta. Paralela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí en adelante la vida en China ha sido el vaivén de las intuiciones que apuntan a una cosa y se devuelven indecisas y cuestionadas. Uno empieza a alinearse con su propia incredulidad. Los lugares contundentes y cotidianos en que la mente está tranquila se hacen sospechosos la mayor parte del tiempo. Pero es lo más honesto, saberse inseguro. Estar dudoso. No creer en ninguna revelación, no tener conclusiones acertadas. Hay un desapego discursivo. Una lógica liviana y veleidosa que asegura aquí y más tarde pregunta otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mareo intuitivo, que es divertido más que otra cosa, encuentra unos recreos en los sitios famosos. Obviamente los textos de las guías turísticas y el bombardeo informativo de lugares comunes con que uno ha vivido emergen en la plaza de Tian'an Men, en la Ciudad Prohibida, en el Palacio de Verano... incluso en la Ópera de Beijing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cómodo pensar en las películas que uno ya vio, en los artículos National Geographic, y perseguir al chino que dirige el tour y que pone esa misma información en orden. Uno va con su camarita, toma la foto de los edificios, del monumento gigante, logra algún acercamiento a un tejado, a una columna rara, a algún dragón dibujado en los techos restaurados. A veces, cuando aparecen los datos que quieren ser nuevos tiene uno su libretica en la mano y toma nota de ellos, para que esta vez si se graben, para que ya nunca más se me olvide. Y se descansa. Muchas de esas visitas logran que uno se pare con los demás para la foto grupal, y que pida que le tomen una solo para mandar a la casa y decir “ahí estuve”. Entonces hay una enorme liviandad y se camina sobre el tapete imperial como por una especie de Unicentro conocido, pero nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el guía se va, el tiempo libre en esos espacios, en cambio, obliga a guardar la cámara – y a sacarla otra vez -, a guardar la libreta – y a volverla a sacar -. Uno quiere tener las manos sueltas, tocar esas superficies, pero también quiere anotar, fotografiar. Hay una necesidad constante de fijar algo, pero ese ejercicio imposibilita fijarse en las cosas. Y uno anda en esas. Tratando de mantener en pie la integridad de los sentidos, y multiplicándolos, dividiéndolos, uno quiere prolongarse hacia ellos y retraerse. Uno quiere. Uno quiere todo. Más tiempo, especialmente. Ahí es cuando se entiende mejor el gusto generalizado por pensar en otras vidas, futuras y concientes, con que contrarrestar el proceso diario de contacto con el aire y el óxido que va dejándole a la piel… Ahí empieza uno a entender que ese sueño de la China ocurre y que ocurre justo cuando uno no sabe cómo tener libres las manos. Uno despierta a China embolatado. La maleta pesa más de lo que debería y uno se entera de cuál va a ser su primera decisión: dejar tiradas algunas cosas, alivianarse. Desenfundarse. Yo ya perdí la cuenta de lo que he dejado botado, pero voy sintiendo como cada vez me pesa menos la maleta.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-6232763476202950696?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/6232763476202950696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=6232763476202950696' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/6232763476202950696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/6232763476202950696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2008/07/beijing-formas-del-mareo.html' title='Beijing: formas del mareo'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4650528483309500518.post-2056666654861143578</id><published>2008-07-14T08:15:00.000-07:00</published><updated>2008-07-14T08:17:17.201-07:00</updated><title type='text'>Bloguiar, bloguiar, bloguiar</title><content type='html'>Por fin tengo blog y ningun computador en China hay con tildes...&lt;br /&gt;A ver como sale este rollo de conversar con las piedras de Tian'an men.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4650528483309500518-2056666654861143578?l=cheenglish.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cheenglish.blogspot.com/feeds/2056666654861143578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4650528483309500518&amp;postID=2056666654861143578' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2056666654861143578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4650528483309500518/posts/default/2056666654861143578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cheenglish.blogspot.com/2008/07/bloguiar-bloguiar-bloguiar.html' title='Bloguiar, bloguiar, bloguiar'/><author><name>Cheenglish</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07117277156529058851</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_7Axbb_kPpOs/SPfXS1QFuhI/AAAAAAAAABg/lwIQkvVWvG0/S220/Shanghai+101.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
